viernes, 13 de agosto de 2010

Octava Bienal Internacional de Radio, premio sólo para “la radio cultural”

No pareciera fácil deslindar la creatividad nacida de las emisoras de radio cuyo origen es ser emisoras permisionarias, de aquellas que se nutren de contenidos cuyo modo de sustento es la comercialización de los espacios publicitarios. Por lo menos, el común de los radioescuchas percibe a la radio sin dar superior importancia a escuchar exclusivamente a grupos radiofónicos comerciales o viceversa, sólo permitirse la escucha de instituciones públicas.



Esta reflexión nace de la convocatoria para participar en el concurso de programas de radio de la Octava Bienal Internacional de Radio, cuyo sentido ira este año, a decir de sus organizadores, hacia la difusión y participación de estudiantes y organizaciones radiofónicas permisionarias.



Para mayores informes acuda a la página: http://bienalderadio.gob.mx/2010/



Más de dos me dirán en este momento… ¿qué hay de malo en que se abra una convocatoria que limita a los concursantes para que no incluyan en sus participaciones anuncios comerciales o promociones con fines de lucro?



Es simple: La creación radiofónica es tan cierta y existente entre las empresas de radio comerciales, como en las instituciones estatales, federales o autónomas.



La Octava emisión del concurso de programas de radio ha reducido sus catorce categorías a sólo seis, mismas que aparentemente, “facilitan” la inscripción de los programas de radio. Estas categorías son:

• Radiograma

• Reportaje radiofónico

• Revista radiofónica

• Radioarte

• Programas infantiles

• Programas indigenistas



A diferencia de anteriores bienales, Radio Educación, principal organizador de este evento único de la creatividad radiofónica mexicana, ha descartado categorías tales como:

• Programas musicales

• Campaña institucional

• Mensaje promocional

• Series dramatizadas o radionovelas

• Documental sonoro



Es de marcar aquí que la categoría de programas musicales llegó a ser por varias ocasiones la de mayor número de inscripciones por categoría, tal y como ha sucedido con revista radiofónica, campaña institucional y promocional.



¿Qué es injusto? Tal vez que al limitar las categorías del concurso fuerzan primero, a que sólo participen creaciones dramatizadas unitarias, a que sólo se califiquen a los programas cuyo público meta son los niños y los indígenas… ¿los radioescuchas de noticiarios no cuentan? ¿las amas de casa, los ejecutivos, los programas del campo no cuentan?



Es difícil que la división de categorías toque cuatro géneros creativos (dramatizados, radioarte, revista y reportaje y “gire a dos públicos”, olvidando el documental, la crónica, las cápsulas sociales, los programas de temática técnica superior o los que entretienen…



¿De verdad la risa, los divertimentos no son “culturalmente importantes”?



Estoy de acuerdo, la creación de radioatmósferas sonoras pudiera ser una categoría desierta como las composiciones de música de cámara entre los plebes, pero olvidar que también W Radio, MVS 102.5; EXA FM, Radio Trece o La Máxima de Cuernavaca son también creativos de “series de cultura radiofónica”, es limitar a la bienal de Radio sólo entre los trabajadores de las emisoras estatales, públicas o estatales, negando pues, valores intrínsecos a publicistas que saben contar historias en 20 segundos, o bien, descartar a todo productor, locutor, o director de emisora concesionaria de ser igual que los productores de las radios públicas.



Tal vez lo deseable es que en el respeto de la creatividad de la radio educativa los productores de radio pública no caiga a su vez en la discriminación en contra de los creativos de la radio comercial. Porque al menos yo estoy cierta que la radio toda es pública, permisionaria o concesionaria, y es escuchada sin diferencia alguna por el radioescucha siempre.

Bueno, eso, eso digo yo.

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