lunes, 2 de agosto de 2010

EL JUEGO PERVERSO DE LA SOCIEDAD QUE QUIERE ESTAR INFORMADA…

“El Cártel de Sinaloa levantó el pasado 26 de julio en Durango a los periodistas: Óscar Solís, del periódico local El Vespertino; Héctor Gordoa, de Televisa; Javier Canales, camarógrafo de Multimedios Laguna, y Alejando Hernández, de Televisa Torreón. Los cuatro están ya libres.”

Así comienza el artículo de Rubén Aguilar PERIODISMO EN CRISIS de El Economista del primero de agosto del 2010


Así se suman ya decenas de publicaciones editoriales periodísticas que están expresando la constante agresión de la cual somos víctimas los periodistas de todas las fuentes. En ellas se busca de parte del gremio, que las autoridades tomen “cartas en el asunto” para garantizar nuestras adecuadas condiciones vitales de trabajo.

Hay una violencia más que se ejerce, secuestra y mata periodistas, y que a mi me viene a mente; me refiero a una violencia que es silente y desgarradora: la falta de solidaridad, la descalificación y devaluación del periodismo entre la sociedad.

Sé que es muy facilista para quienes se nutren de información periodística –que es la sociedad en su conjunto- calificar la labor del reportero, columnista, articulista, camarógrafo, realizador sonoro o del impresor, y suponer que “todo se nos va en servilismo para diversos emporios de la comunicación”.

Pero la verdad sea dicha, el comunicador es un trabajador de palabras, ideas, imágenes, sucesos y noticias que es individuo, uno común y corriente, sólo que su materia laboral se finca en la obtención de información de interés social, cuyo sentido es argumentar el suceder diario de la comunidad.

Por supuesto que es un acto heroico que Dense Maerker hubiera transmitido el jueves 29 de julio la serie Punto de partida en el Canal de las Estrellas con una cortinilla en negros por sesenta minutos continuos.

Claro que se desata una solidaridad nata entre las empresas informativas, pero duele, duele mucho que haya ciudadanos que se atreven a suponer que “los periodistas tenemos un profesión peligrosa, que se versa en que nos metemos donde no debiéramos”, que no es garantía de nada, porque “somos un poco espías, chismosos, pasalavoz de lo que los malaentaes y las autoridades hacen en buen y mal sentido”.

La organización Prensa democrática ha desarrollado un grupo de participación en Facebook para convidar a una manifestación el sábado 7 de agosto bajo el nombre Los queremos vivos:

PÁGINA DE MANIFESTACIÓN DE APOYO A LOS PERIODISTAS AGREDIDOS ORGANIZADA POR EL GRUPO DE FACEBOOK LOS QUEREMOS VIVOS. DIRECCIÓN URL:


Esta manifestación no debiera de ser sólo una invitación gremial, un suceso que se asemeje a las manifestaciones de los electricistas desempleados, no debiera verse como un suceso para que los gremios laborales se sumaran, porque no es un defecto meramente de las autoridades aletargadas, o un lío sindical... se trata de un suceso que debería estar doliendo a la sociedad, a cualquier ciudadano, como eres tu mismo, que en el día con día, usa los medios electrónicos, los medios alternativos, la prensa escrita, la radio, la televisión y la Internet para conocer el suceder de nuestro país, del mundo entero.

La solidaridad ente periodistas es urgente, no pueden seguir muriendo y siendo acallados nuestros compañeros, porque “tocamos con nuestros reportes y destapamos las cloacas sociales”. Así mismo, mucho menos es válido que los mexicanos y mexicanas se olviden de protegernos.

Y aquí una comparación para emparentar con todos: ¿A caso no nos preocupa que hayan condiciones de seguridad básicas para los mineros que bajan a extraer nuestras riquezas minerales? Bueno, pues de igual manera, deberíamos indignarnos por la falta de condiciones laborales y de seguridad de nuestras vidas para los periodistas que somos los voceros sociales.

Miguel Ángel Granados Chapa ha escrito muy sabiamente el artículo: ANTE LA AMENAZA, SOLIDARIDAD ACTIVA cuya enlace electrónico es:

 
A mi me queda muy claro que los militares no debieran estar acotando los excesos del crimen organizado. Esa no es la tarea del ejército. Ni debiera de estar sucediendo esta irónica situación que ha denunciado la iglesia católica en su editorial pastoral: que el mayor semillero laboral para jóvenes, aterradoramente, proviene del narcotráfico.

El periodismo es una mirilla, es un recurso humano para que uno y otro ciudadano este informado del acontecer que lo circunda. Los periodistas no somos instrumentos para “llevar mensajes entre grupos de poder o de delincuencia”. A esta indignación es a la que debiéramos despertar todos. Le sugiero además consulte el artículo electrónico de Mario Campos, titular del sistema Nacional de Noticias del Instituto Mexicano de la Radio: LOS MEDIOS DESPUÉS DEL SECUESTRO Mario Campos El Universal.com del 2 de agosto de 2010. http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle11758.html


Por supuesto que la invitación es a que nos sumemos como sociedad a esta manifestación del Ángel de la Independencia para invocar el respeto a los informadores sociales este 7 de agosto próximo, pero también, a que juntos reflexionemos en el respeto que damos a los comunicadores, sea cual fuere su idiosincrasia, o la institución mediática…

Yo creo que se puede no estar de acuerdo con las palabras editoriales del periodista, se puede estar en desacuerdo con las líneas editoriales de las empresas privadas de medios de comunicación –entiéndase Televisa, Fórmula, TV Azteca, etc-, pero los periodistas somos trabajadores de la información, tal y como un futbolista es un aguzado del juego de pelota, sin importar la camiseta de su club deportivo.

No se vale que pidamos apoyo para los periodistas de ideologías comunistas y nos jactemos de la caída de un comunicador de idiosincrasia liberal o conservadora.

Con suma tristeza hace unos días leía un reclamo de un lector de este blog que me cuestionaba ¿Por qué sugieres que atendamos a la radio comercial? ¿Por qué no hablas de las problemáticas de los periodistas relegados de los emporios televisivos?

Creo que no, que quien realiza radio comercial no es un maleante, creo que quien tiene a su cargo la hechura de series de televisión o de radio en las emisoras de la Industria de la Radio del Valle de México- entiéndase los concesionarios de emisoras comerciales- es un individuo digno de respeto, tanto como un trabajador de Radio Educación, un camarógrafo de Canal 22, un reportero de Radio UNAM o de la Radio Indigenista.

La sociedad somos todos. Las garantías individuales, de vida, de trabajo y de remuneración debieran ser vigiladas y acogidas por todos los miembros de la sociedad.

Creo que el periodismo es una labor honesta. Las corruptelas, las malversaciones; así como las actitudes altruistas, heroicas y humanitarias se dan en este gremio, tanto e igual que como sucedería en cualquier otro ámbito.

Vamos a solidarizarnos todos, porque tomar la conciencia informativa social es decir, secuestrar, matar o acallar periodistas, es una vejación a la sociedad misma.

Bueno, eso… eso digo yo.

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